ENTREVISTA: RUTH NÚÑEZ Protagonista de ‘Yo soy Bea’

“Si el público sigue siendo amable, hay serie para rato”

MIGUEL ÁNGEL PALOMO – Madrid – 12/11/2006

Después de su paso por la popular serie Compañeros (Antena 3), Ruth Núñez (Madrid, 1979) ha regresado al universo televisivo tras algunos años de silencio. Y lo ha hecho a lo grande, como protagonista de Yo soy Bea, la adaptación española de Tele 5 de la telenovela colombiana Betty, la fea que Antena 3 estrenó hace cinco años con notable éxito. La nueva versión no le anda a la zaga, con audiencias que superan los tres millones de adictos.

Pregunta. Con su juventud, ¿supone mucho encargarse del personaje protagonista?

Respuesta. En realidad, el peso viene más por el volumen de trabajo, que es inimaginable. No es un tópico eso de vivir en el plató. Pero, más allá de eso, estoy muy contenta porque me encanta mi trabajo y los guiones son preciosos; en realidad, en ellos se da importancia a todos. La diferencia es que como mi personaje es el protagonista, le pasan más cosas; así disfruto más, porque puedo dar muchos más enfoques y trabajar más a fondo.

P. ¿Se lleva mal ese ritmo de trabajo tan intenso?

R. Pues se lleva regular. Está claro que cuando hay mucho trabajo y dispones del mismo tiempo que cuando el volumen es menor, hay poco tiempo para prepararse. La verdad es que hay momentos duros, pero siempre tiras para adelante.

P. ¿Planea sobre Yo soy Bea más responsabilidad dado el éxito de la versión original?

R. No demasiado, yo sólo tenía cierto reparo porque me preguntaba cómo lo iba a hacer, si iba a estar a la altura… Tenía cierto miedo a la hora de que hubiera comparaciones.

P. ¿Qué ha cambiado en esta adaptación con respecto a la telenovela colombiana?

R. Pues la verdad es que yo la serie anterior no quise verla, sobre todo por no obsesionarme. Sí sé, por lo que me han contado, que la trama principal se ha conservado, y lo único que se ha modificado son las tramas secundarias y el resto de personajes.

P. ¿Por qué cree que engancha tanto la serie ?

R. Será un tópico, pero por un lado está el hecho de que disfrutamos tanto haciéndola que eso se tiene que notar. Además, la serie juega la baza de la identificación con el personaje; incluso más allá de su falta de belleza; mucha gente se ha sentido alguna vez infravalorada. Esa sensación tan frustrante la serie la pronuncia en voz alta. También creo que engancha la apuesta por decir que el esfuerzo y el trabajo llevan a conseguir cosas. Y el humor, claro, hace que las tramas sean aún más cercanas.

P. Una pregunta obligada es cómo ve usted que a los actores de televisión aún no se los considere como a los de cine.

R. Siento un coraje inmenso cuando escucho eso. Es injustísimo, la televisión es un medio que está dando oportunidades a muchísimos actores. Yo me he tirado tres años en mi casa y como yo muchos compañeros. Claro que el medio es diferente, pero si lo haces bien, lo haces bien en cine y en televisión. Los matices también cambian cuando haces géneros diferentes, comedia o drama… Por esa regla, sólo habría actores de un género. Es una cuestión de estrechez de miras.

P. ¿Y hay Bea para rato?

R. Si el público sigue siendo tan amable, hay serie para rato. El miedo que teníamos se ha disipado un poco.

P. Pero ¿la cuota de pantalla sigue pesando?

R. Sí, ese peso está ahí, y más porque esta telenovela no es indefinida, no se puede alargar hasta la extenuación. Es un cuento y si no te dejan contarlo entero no tiene sentido. Además, cada bloque de guión que nos entregan es mejor, con lo que todos estamos más y más animados. ¡Queremos que siga hasta el final!