Ruth Núñez en El País: ‘Yo me meto en muchos charcos’

KARMENTXU MARÍN 25/11/2007

A los 28 años le ha llegado un papel televisivo de secretaria fea y monjil enamorada del apuesto jefe que ha alcanzado una audiencia cercana a veces al 40% y le ha hecho aparcar sus estudios de Filosofía y flamenco hasta que la tal secretaria, pasando de pato a cisne, termine llevándose al coprotagonista al huerto. Le gustan el cine, el teatro, leer y viajar, así como tumbarse en su sofá. Siempre busca un rato para reunirse con sus amigos.

Entrevista de Ruth Núñez en El País

Pregunta. A lo tonto, y en plan mosquita muerta, se ha ligado al protagonista de Yo soy Bea también en la vida civil.

Respuesta. Al margen de la tele, eso es cosa mía. Alejandro [Tous] y yo, aparte de trabajar juntos, entrenamos y vamos a clase de interpretación y de voz juntos. Nunca he dicho nada, porque es mi privacidad.

P. Por cierto: ¿Es tan pendón como el Álvaro de la serie?

R. No. Se lo puedo decir porque es muy amigo mío.

P. ¿Y usted es igual de ñoña?

R. No [ríe]. El parecido que tengo con Bea es que soy muy trabajadora, hasta la obsesión. Por lo demás, tengo carácter. Soy una persona tranquila de puertas afuera y muy agitada de puertas adentro.

P. Tropecientos capítulos y no se quita las gafotas, ni la coleta ni los brackets. ¿Les ha cogido gusto o debe cambiar de dentista?

R. [Ríe] Hoy he visto una ensoñación de Bea en la que estaba embarazada, tenía dos niños y seguía con los aparatos. Como han alargado la serie, tendrán que aplazar también mi cambio.

P. ¿Y si hacemos una colecta para comprarle otras falditas?

R. A mí me parece que el vestuario de Bea está muy bien hecho. Hay cosas que no hay por dónde cogerlas, pero otras son bonitas y están en las tiendas ahora. Pero tienen tal arte para conjuntarlas tan sumamente mal, y coger tallas que no se ajustan a mí que el resultado es fatal. Y, ya digo, me parece un arte.

P. ¿No preferiría, por ejemplo, ser la guapa guapísima Cayetana?

R. No. Ser guapísima quiere decir hacer papeles de guapa y no te van a sacar de ahí. Yo he tenido la suerte de hacer de serbocroata, de sorda, ahora de Bea… Para una actriz es mucho más interesante.

P. ¿Ha participado en algún alzamiento de bienes, como su personaje?

R. No, no [ríe]. Espero no hacerlo nunca.

P. Tras Betty la fea y Yo soy Bea espera, agazapada, la versión de Salma Hayek. ¿Cree que aguantaremos una tercera?

R. Yo creo que sí, porque la americana es completamente distinta. Ya nos gustaría… Envidia sana. Tienen unos medios, y un dinero y un tiempo…

P. Este verano fue al Lago Ness para intentar ver al monstruo. ¿De colega a colega?

R. Sí [ríe]. Siempre me ha fascinado, no sé por qué. De pequeña una tía mía me trajo un pin y tenía obsesión por ir. Pero no le he visto. Allí vienen a decirte que no existe, pero yo sigo en que sí.

P. ¿Cree también en los Reyes Magos?

R. Sí [ríe]. Son mi madre.

P. ¿Duerme abrazada a una ranita de peluche, como en la tele?

R. No. Pero esa rana me encanta. Le tocas una pata y canta; y la vuelves a tocar, y croa.

P. ¿A qué o a quién se abraza para dormir?

R. Pues o a nada o a quien esté esa noche. A quien se deje.

P. ¿Es de recibo que Yo soy Bea supere en audiencia a algún partido del Real Madrid?

R. Sí. A mí me enorgullece, sin faltar al fútbol o al Real Madrid. Y me digo: igual estamos haciendo algo bien. Yo creo que el éxito de estas cosas es un misterio.

P. ¿Y a qué lo atribuye?

R. Aparte del genio de Gaitán, que se inventó esta historia, creo que el humor ayuda muchísimo y que los guionistas hacen un trabajo espléndido; también al esfuerzo del equipo y de los actores.

P. Su blog está atestado. ¿Se masajea el ego?

R. Más bien aprendo, saco cosas para Bea. Y para mí. Pero masajearme el ego, no.

P. ¿Se masajea otras cosas?

R. ¿Con el blog [ríe]? Con el blog, los dedos. El resto, desafortunadamente, poco. Me gustaría que me dieran más masajes. Pero ahora no tengo ningún tiempo.

P. Es todo trabajo.

R. Me he comprado unos vídeos de uno que es un asesino para entretenerme un ratito. Yo bailaba mucho, iba a clase de flamenco, y lo echo mucho de menos. Pienso volver en cuanto pueda.

P. ¿Otras virtudes?

R. Soy muy cocinillas. Ayer hice un corderito asado. Mañosa, no, pero cocinillas, sí. Yo me meto en muchos charcos.

P. Dicen que gestiona mal el éxito. Que se le ha subido a las gafas.

R. No, lo que llevo mal es tener fotógrafos en la puerta. No puedo ir a sitios públicos en los que haya prensa maquillada o arreglada, porque en la serie no me permiten aparecer aún como soy. En Bea estoy echando el resto.

P. ¿Tenemos secretaria opusina y medio monja para rato?

R. No. Ya ni secretaria ni opusina ni monja. Pero la tenemos para rato.

P. ¿Y qué espera del post-Bea?

R. Vacaciones.

Fuente: elpais.com

RUTH NÚNEZ para la revista Líder, sobre el fenómeno Yo soy Bea.

Ruth Núñez, la actriz que da vida a la tímida Bea, confiesa que este trabajo le ha cambiado la vida. A pesar de que la serie apenas le deja tiempo y el cansancio se hace notar, la joven continúa su trabajo diario con la misma profesionalidad con la que oculta su verdadera imagen ante las cámaras.

No sabemos cuánto queda para que el patito feo se convierta en cisne, como ella misma dice, porque “esto es un cuento con final” y aunque ya no hay dudas de que los espectadores van a dejarles contar el final, queda la incógnita de cuándo asistiremos al evento.

Lo que esta claro es que Ruth ha triunfado con “Yo soy Bea”. Su serie es la versión española de la telenovela colombiana que mayor éxito ha tenido en todo el mundo, una historia de amor, sacrificio y sueños que se cumplen y que se ha ganado el corazón de los telespectadores de más de setenta países.

¿Qué balance haces de la serie?

Estoy muy ilusionada, el público nos está dejando contar este cuento entero y eso es maravilloso, quién me iba a decir a mi hace un año que iba a estar aquí. Es imposible saber el por qué de tanto éxito, hay unos guiones muy buenos pero nunca se sabe si es la clave, lo único que podemos hacer es estar agradecidos a todo el público que nos sigue.

¿Hay un antes y un después de esta serie en tu vida?

Yo no he cambiado pero mi vida sí se ha visto alterada, mis horarios han cambiado. Me paso el día trabajando en este proyecto y mi vida gira sólo alrededor de él. Ahora duermo mucho menos y trabajo mucho más. Además he conocido a mucha gente, he vuelto a meterme en esto, que lo echaba mucho de menos y estoy aprendiendo muchas cosas………..

¿En algún momento ha podido contigo el ritmo de trabajo que lleváis?

Estoy estresada pero el éxito se agradece. Hacemos una serie diaria y eso requiere un gran esfuerzo por parte de todo el equipo. Hemos estado muy estresados pero no ha llegado la sangre al río, ultimamente ha mejorado el ritmo de trabajo y lo llevamos mejor.

¿No hay nada malo en el éxito?

No, sólo se pueden destacar cosas buenas, como en todos los trabajos hay días buenos y días malos, somos ciento treinta personas y es muy fácil que uno de nosotros empiece el día con mal pie pero son más las alegrías. Esta serie es un culebrón y que tenga el éxito que está teniendo y mantenga la fuerza que mantienen su guiones conlleva un gran esfuerzo y es algo muy de agradecer.

¿Te asusta la fama?

La fama no me asusta, lo peor es la prensa mala. Es inhumana la persecución a la que son capaces de someterte algunos periodistas. La prensa sabe que no puedo salir sin estar caracterizada como Bea y aún así me persiguen. Eso no va dentro de mi sueldo ni de mi profesión, atender a la prensa sí pero no así.

¿Cuánto vamos a tardar en ver una transformación de Bea?

Yo no paro de preguntarlo.

¿Habrá un final?

Sí, ésta es una historia que tiene un principio y un fin. Entiendo que se alargue más de lo previsto porque un éxito no se tiene siempre y hay que aprovecharlo, tanto por nosotros como por la gente que nos ve, pero llegará el día en que se acabe.

¿Cómo es el ambiente de rodaje?

Es un ambiente maravilloso. Trabajamos muchísimo, casi vivimos aquí y lo bueno es que el equipo es de lujo, como profesionales y como personas.

¿Qué sentiste la primera vez que te viste caracterizada de Bea?

El primero no era este cambio porque se han ido probando distintas imágenes. La primera vez llevaba ya un rato vestida y maquillada y cuando fui al baño y me vi en el espejo me asusté.

¿Ya te has visto caracterizada de Bea cuando se convierte en cisne y se vuelve guapísima?

Los que estamos dentro de la serie ya lo hemos visto pero no puedo contar nada, únicamente que estoy muy contenta con el cambio. Tampoco voy a ser de golpe Pamela Anderson porque no doy para tanto, pero dentro de las posibilidades de cada uno la verdad es que Bea cambia muchísimo.

¿Están de moda las feas?

No lo creo, esta serie no va a cambiar las cosas, pero está bien que reivindiquemos un poco el lugar de la gente normal porque no sólo se trata de feas sino de gente normal.

¿Te consideras afortunada por los papeles que te ofrecen dentro de la pequeña pantalla?

Sí, tengo mucha suerte y eso se debe a que no soy guapa. Merece la pena meditarlo, cuando eres guapa te encasillan, en cambio yo he podido interpretar todo tipo de personajes y eso para una actriz es un verdadero privilegio.

¿Qué compartes con Bea?

He sido siempre muy tímida. Ya no sé si lo sigo siendo o no, con los años aprendes muchas cosas. Creo que a Bea le falta salir de casa, ver mucho mundo y empezar a relacionarse. Quizá la ingenuidad es una de las cosas que compartimos Bea y yo.

¿Podrías enamorarte de un chico feo?

Sí, creo que sí. Claro, yo de primeras miro a los guapos pero amar amas a la persona y lo de fuera acabas viéndolo como tú quieres.

¿Cambiarías algo de tu físico?

Sí,claro, ahora a lo mejor no, pero durante muchos años sí que me lo planteé. Yo no soy un “pibón” que se levanta por las mañanas y se reconoce como tal, pero me he aceptado.

¿Hay alguna palabra que te defina?

Soy apasionada, ese es el adjetivo que me define.