Ruth Núñez para la revista Woman.

Interpretó a una joven yugoslava en la serie Compañeros, pero tuvo que dar vida a Beatriz Pinzón para que todo el mundo reconociera su valía como actriz. Tras el personaje se esconde una mujer inteligente y con muchas inquietudes.

Me gustaría saber si tienes algo en común, en cuanto a personalidad se refiere, con Bea.

Bea y yo nos parecemos en que las dos nos entregamos a nuestro trabajo y ambas ponemos toda nuestra dedicación en los proyectos que emprendemos. Además, ella es muy soñadora y yo también.

¿Qué te llevó a ser actriz?

Resulta difícil contestarte a esta pregunta porque necesitaría páginas y páginas para esbozar una respuesta. Resumámoslo en que mis motivos fueron el deseo de encontrar un algo más, el impulso de buscar e ir descubriendo cosas nuevas, retar a la vida, conquistar…

Si pudieses tomarte un año sabático, ¿qué harías?

Dormir el primer mes, viajar los dos siguientes y, después, buscar a los maestros de la interpretación: Eugenio Barba, Jerzy Grotowsky, Sandford Meisner…

Si pudieses elegir cualquier personaje de la Historia, ¿con quién te apetecería tomar un café?

Con Napoleón y con Konstantin Stanislavski. El primero, porque es un personaje que dominó el mundo, que lejos de mantener la distancia con las tropas se implicó en sus hazañas como un soldado más y resurgió de sus cenizas. Stanislavski es el padre de la profesión que ejerzo, el que dio las claves de la interpretación.

¡Recomiéndame un libro!

‘Nuestros antepasados’ (El vizconde demediado, El barón rampante y El caballero inexistente), de Italo Calvino, ‘Cien años de soledad’, de García Márquez y ‘Los años con Laura Díaz’, de Carlos Fuentes.

¿Qué hay de la gastronomía internacional? ¿Con cuál te quedas?

Quizás eligiera la comida india. Dejando al margen la pasta y el parmesano, claro. Y el rabo de toro.

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También hay una entrevista a Jesús del Pozo y le hacen una pregunta sobre Bea:

Si pudieras ser el hada madrina de Bea, ¿cómo la vestirías?

En primer lugar, hablaría con Bea para conocerla personalmente. Veríamos con qué cosas se siente cómoda, qué partes de su cuerpo hay que potenciar y disimular… De esta forma, cuando se mirara al espejo se vería transformada.